El aldeano vuelve de América
El aldeano vuelve de América
Nunca nos ha gustado la palabra “aldeano” que se utiliza alrededor de Bilbao al vestir a los niños de baserritarras en Navidad, por ejemplo; será por lo que la palabra encierra en sí misma (o en el imaginario de quien vive en la ciudad).
Aunque quizá no de manera franca, la palabra tiene un fondo despectivo, tal y como se recoge en el diccionario de María Moliner. Incluso Atxaga opina de la misma manera, cuando en una charla con “Euskal Hiria” como tema, relató: “Muchos de los que se tienen como cosmopólitas no son más que clasistas. Desprecian lo propio, lo euskaldun, al que tienen por agricultor, por baserritarra. ¿No se han dado cuenta? Los señoritos, cuando quieren faltar, se refieren al campesino como “aldeano”, “vascorro”, “palurdo”, “paleto”, “cashero”. Para ellos, el euskaldun no es más que eso”.
Es por esto por lo que llamó nuestra atención el siguiente titular de prensa: “El aldeno de Bakio regresa de California”.
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El baserritarra de Bakio
Con “El aldeano de Bakio” se hace referencia a una obra del artista Adolfo Guiard (1860-1916) -pinchar la imagen para ampliarla-.
El bilbaino Guiard estudió pintura en Barcelona y París -en Francia se relacionó con figuras como Manet, Degas o Monet-, donde conoció de primera mano las tendencias artísticas del momento. Es por ello considerado uno de los pioneros de la pintura vasca moderna, junto con Darío de Regoyos; según relata el Museo de Bellas Artes de Bilbao: “utiliza un delicado dibujo en los primeros planos junto a una pincelada más deshecha en los últimos, y una paleta clara con predominio de los tonos luminosos. El mundo rural vizcaíno con su paisaje, habitantes y costumbres es su tema predilecto”.
“El aldeano de Bakio” fue pintado en 1988, y dio de qué hablar en la sociedad bilbaina de la época. La maestría de su autor no fue puesta en duda, no así su utilización del color y su estilo impresionista, el cual provocó críticas encendidas en las que participaron, tanto a favor como en contra, ilustres personajes de la época, como el escritor Nicolás Viar, el poeta Antonio Trueba o el filósofo Miguel De Unamuno, entre otros.
La obra se puede visitar, hasta el próximo 30 de mayo, en el Museo Bellas Artes de Bilbao -los miércoles con entrada gratuíta-, gracias al programa “La obra invitada”, que se encarga de exhibir en el museo obras externas al mismo.
Lo cierto es que la obra, que fue propiedad de Ramón de la Sota, quien fuera uno de los empresarios más acaudalados de Bizkaia -propietario de los Astilleros Euskalduna y hombre insigne del PNV-, pertenece actualmente a una colección privada de San Diego, EEUU. Y es allí a donde, una vez realizada la visita a la tierra de sus orígenes, volverá nuestro aldeano cosmopólita, al calor de California.
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